La Revolución Industrial, del vapor a la conectividad inteligente
Introducción
El progreso humano a menudo nos lleva a puntos críticos donde se redefine el cómo creamos, nos relacionamos y trabajamos. Esto es una revolución industrial, cuando hay un cambio abrupto tan grande que lo cambia todo. A lo largo de nuestra historia hemos reconocido 4 de estas. Aquí veremos estas cuatro etapas en una somera recapitulación.
¿Qué es una revolución industrial?
Ahora, entrando en detalles, ¿realmente cuales son los requerimientos para que una etapa del tiempo sea considerada como revolucionaria?. Aunque para las 4 hay inventos representativos o icónicos se necesita mucho más que eso, se necesita de algo que cumpla un propósito general algo, con varias aplicaciones en distintos campos. Con base a esto se puede ejemplificar mediante; la máquina de vapor, la electricidad y las TIC.
Foladori y Ortíz-Espinoza (2022) señalaron que el término “revolución industrial” ha evolucionado, incorporando conceptos como nanotecnología e hiperconectividad para describir transformaciones que antes no existían mostrando como este es un campo en constante desarrollo.
Primera Revolución Industrial
Esto comienza en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII. Como se mencionó anteriormente el corazón de esta fue la máquina de vapor que sustituyó la fuerza humana y animal para la industria textil, minería y transporte. Aquí la producción pasa de ser manual a ser organizada en centros de producción especializados.
Más allá de revolucionar la producción los efectos colaterales de esto fueron mucho mayores, ya que cambió por completo la vida y estructura social. Este es el origen de nuevas clases sociales tales como el proletariado y la burguesía industrial. Por otro lado transformó otros sectores como el sistema educativo que por el momento se centró en formar trabajadores competentes para las nuevas fábricas en pleno auge. Este fue el primer ejemplo válido de una tecnología de uso general que multiplicó la productividad de la economía británica y tuvo ramificaciones en otros sectores.

Segunda Revolución Industrial
Para finales del siglo XIX aparece la nueva tecnología que impulsa la nueva revolución, en forma de electricidad junto con el motor de combustión interna y el acero. Una creación insignia de esta época fue la línea de ensamblaje de la Ford Motor Company que logro utilizar al máximo rendimiento para la época todos estos avances. Esto se tradujo en la reducción de costos de producción y por ende producción masiva de bienes como los autos que antes se consideraban de lujo.
Entró en funcionamiento la producción en serie, apoyada por la estandarización de procesos operados por grandes corporaciones industriales. Por otro lado aparecieron las redes eléctricas y también las de transporte para ferrocarril y automóvil que lograron conectar mercados regionales fortaleciendo la economía nacional que se veía cada vez más interconectada. Esto demuestra como existe interconexión entre estos periodos de tiempo y revoluciones ya que durante la segunda revolución industrial se fortifico la infraestructura de un invento previo en pro del progreso.

Tercera Revolución Industrial
La llamada revolución digital comienza a finales del siglo XX cuando la electrónica, semiconductores y TIC aparecen. Las computadoras avanzadas dieron paso a la automatización de tareas que previamente requerían de monitoreo constante. El boom del internet transformó la forma en que se podía consultar la información, por primera vez podrías buscar sin estar confinado a bibliotecas o directorios.
En este punto la manufactura dejó de ser un proceso puramente mecánico y comenzó a ser programable. El avance digital permitió empezar a controlar las máquinas, inventarios y cadenas de producción.

Cuarta Revolución Industrial
En el presente, también la llamamos 4.0. Para este punto se difumina la línea entre el mundo físico y digital. Esta revolución interconecta y da inteligencia innata a las máquinas, van más allá de ejecutar instrucciones, recopilan datos y aprenden con base a ellos para tomar decisiones, proceso llamado ML (Machine Learning), a medida que el tiempo avanza distintos campos como este serán refinados e incluso nuevos serán creados.
Según Gallego-Trijueque y Oliva-Marañón (2022), los habilitadores tecnológicos —big data, Internet de las Cosas y computación en la nube, entre otros— constituyen los pilares básicos sobre los que se sostiene esta transformación, entendida como un nuevo paradigma cultural que se proyecta a todos los ámbitos del sistema productivo y social. Entonces hemos sobrepasado la eficacia y eficiencia de producción, ahora estamos hablando de crear sistemas donde la información pasa en tiempo real siendo analizada por distintos filtros y sensores para que después rebote y pase por distintos sujetos como máquinas, plataformas en la nube y todavía por medidas de seguridad, personas.

La innovación de la tecnología en la cuarta revolución incluye a:
IoT: Son todos los sensores y dispositivos conectados que recogen datos en tiempo real.
IA y ML: Son los sistemas creados para analizar grandes cantidades de información y de esa forma tomar decisiones inteligentes.
Big Data y Cloud computing: Es el almacenamiento y procesamiento de un gran número de datos que son pasados por modelos preventivos.
Robótica avanzada y sistemas ciber físicos: robots colaborativos que trabajan junto a personas en líneas de producción flexibles.
Manufactura aditiva Impresión 3D: Es la producción por demanda que genera menor desperdicio de materiales.
Lo más importante y que debe ser resaltado es que todas estas tecnologías desbloquean su verdadero potencial al ser utilizadas en conjunto. El hacer esto de forma exitosa es lo que llamamos smart factory.
Las “Consecuencias”
Al igual que todas las demás, la última revolución industrial trajo consigo transformaciones no del todo neutrales que significan beneficios y desventajas. Las transformaciones recientes han conglomerado el poder en distintos ámbitos en el mundo digital. Pensadores como Gereffi (2014) advierten que esto a la larga desembocará en un favorecimiento de los dueños de la tecnología y datos por encima del común o los que “aportamos la mano de obra”.
Por otro lado se repite el patrón del desplazamiento y cierre de distintos puestos de trabajo pero a la vez la apertura de muchos otros en áreas en auge como lo son la ciberseguridad y gestión de datos. Como lo señalan Garza Rodríguez y Toscano Moctezuma (2023) estos nuevos puestos de trabajo demandan nuevas competencias por parte del empleado, eso demanda la modernización de otros sectores como recursos humanos para garantizar la capacitación e instrucción en nuevos ámbitos.
Conclusión
En el camino tomado hasta al presente en retrospectiva podemos ver avance y superación de la capacidad humana, pero también su reinvención y moldeo constante. La última no da indicios de ser distinta por ningún margen. Promete un desarrollo masivo en productividad y calidad de vida para los que la estamos viviendo pero también demanda reflexión sobre cómo en el futuro próximo conceptos como la ética tecnológica y equidad global se vayan a desarrollar. Al ver nuestro historial como humanos podemos darnos una idea general de hacia dónde vamos.
Créditos:
Autor: Pablo Edilberto Cañón Monroy
Editor: Carlos Iván Pinzón Romero
Código: UCPMG2-2
Universidad: Universidad Central
Fuentes:
Akhter, S., Ahmad, M. R., Chibb, M., Zai, A. F., y Yaqoob, M. (2024). Artificial intelligence in the 21st century: Opportunities, risks and ethical imperatives. Educational Administration: Theory and Practice, 30(5), 4600–4605. https://doi.org/10.53555/kuey.v30i5.3125
De la Garza Rodríguez, L. M., y Toscano Moctezuma, J. A. (2023). El impacto de la Industria 4.0 en Recursos Humanos. Revista Torreón Universitario, 12(33), 85–91. https://doi.org/10.5377/rtu.v12i33.15893
Foladori, G., y Ortíz-Espinoza, Á. (2022). De las nanotecnologías a la Industria 4.0: Una evolución de términos. Nómadas, 55, 63–73. https://doi.org/10.30578/nomadas.n55a4
Gallego-Trijueque, S., y Oliva-Marañón, C. (2022). La cuarta revolución industrial: transformación digital como nuevo paradigma. Signo y Pensamiento, 41. https://doi.org/10.11144/Javeriana.syp41.crit
Gereffi, G. (2014). Global value chains in a post-Washington Consensus world. Review of International Political Economy, 21(1), 9–37. https://doi.org/10.1080/09692290.2012.756414
