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Waymo y Toyota fabricarán robotaxis eléctricos: el bZ4X autónomo llegará a Japón y Reino Unido

Waymo, la compañía de conducción autónoma de Alphabet, y Toyota Motor Corporation anunciaron el 30 de octubre de 2026 que el Toyota bZ4X eléctrico se convertirá en el próximo robotaxi de la flota de Waymo. El fabricante japonés producirá los vehículos modelo 2027 e integrará el sistema de conducción autónoma de Waymo en su planta de Takaoka, en Japón, y las pruebas en ese país comenzarán el próximo año. La intención declarada es desplegar después estos vehículos en otros mercados de conducción por la derecha, entre ellos Reino Unido, donde Waymo ya prueba sus Jaguar I-PACE autónomos en las calles de Londres desde hace meses. El acuerdo, que llega 18 meses después de un primer pacto preliminar, marca el paso más concreto hasta ahora entre una de las empresas líderes en robotaxis y el mayor fabricante de automóviles del mundo.

¿Qué anunciaron exactamente Waymo y Toyota?

Según el comunicado publicado en la sala de prensa global de Toyota, el acuerdo establece que Toyota fabricará los bZ4X 2027 y montará en ellos el sistema de conducción autónoma de Waymo, conocido como Waymo Driver, directamente en la línea de producción de la planta de Takaoka, en la prefectura de Aichi, Japón. Es un paso distinto a la adaptación posterior: los vehículos saldrán de fábrica listos para operar como robotaxis.

El plan contempla una primera fase de pruebas en Japón durante el próximo año, donde Waymo tiene la intención de operar eventualmente un servicio de robotaxis. Después, la meta es llevar estos vehículos a otros países donde se conduce por la izquierda, es decir, mercados de volante a la derecha como Reino Unido. La elección no es casual: adaptar la flota a esos países requiere vehículos con el puesto de conducción en el lado opuesto al de Estados Unidos, y el bZ4X fabricado en Japón resuelve esa necesidad de manera natural.

La alianza fue reportada por medios especializados como TechCrunch, que la describió como un acuerdo con forma de suministro convencional de vehículos: Toyota actúa como proveedor que cubre necesidades regionales específicas de Waymo y, de paso, añade un nuevo modelo a la cartera de robotaxis de la compañía tecnológica.

¿Qué es el Toyota bZ4X y por qué fue el elegido?

El Toyota bZ4X es un SUV eléctrico de batería, el primer modelo de la familia bZ (beyond Zero) con la que la marca japonesa estructura su ofensiva de vehículos eléctricos. En el mercado norteamericano, el modelo pasó a llamarse simplemente bZ, una simplificación de nombre que Toyota aplicó a su línea eléctrica. Se trata de un vehículo de cero emisiones con una plataforma desarrollada para la movilidad eléctrica, un formato de carrocería familiar y espacio interior suficiente para el servicio de transporte de pasajeros.

Para un servicio de robotaxis, un SUV eléctrico tiene varias ventajas prácticas. El piso plano de las plataformas eléctricas facilita el acceso y la comodidad de los pasajeros. La propulsión eléctrica reduce los costos de operación por kilómetro frente a un motor de combustión, algo decisivo en una flota que rueda muchas horas al día. Y la integración electrónica nativa de un vehículo diseñado en esta década simplifica el montaje de los sensores, computadoras y sistemas redundantes que exige la conducción autónoma.

Que sea Toyota quien lo fabrica añade otro elemento: escala industrial y control de calidad. Waymo no es un fabricante de automóviles; su negocio es la tecnología de conducción autónoma y la operación del servicio. Hasta ahora ha dependido de vehículos de otras marcas, como los Jaguar I-PACE que usa en Estados Unidos y en las pruebas de Londres. Tener a Toyota como proveedor le da acceso a una capacidad de producción que pocas compañías en el mundo pueden igualar.

Jaguar I-PACE de Waymo con su conjunto de sensores en el techo, en una calle de San Francisco
Un Jaguar I-PACE de Waymo, con el conjunto de cámaras, lidar y radares en el techo, en San Francisco. Es el modelo con el que la compañía opera hoy su servicio y realiza las pruebas en Londres.

¿Qué es Waymo y dónde opera hoy?

Waymo es la empresa de conducción autónoma de Alphabet, la matriz de Google. Su origen está en el proyecto de automóvil autónomo que Google inició en 2009, y desde entonces se convirtió en una compañía independiente dentro del conglomerado. Su producto central es el Waymo Driver, el conjunto de sensores, software y sistemas de respaldo que permite a un vehículo desplazarse sin conductor humano en zonas urbanas delimitadas.

La compañía opera un servicio comercial de robotaxis llamado Waymo One en varias ciudades de Estados Unidos, donde cualquier persona puede pedir un viaje desde una aplicación, de manera similar a como se usa una plataforma de transporte convencional, con la diferencia de que no hay nadie en el asiento del conductor. Ese servicio es hoy la referencia más avanzada del mundo en transporte autónomo de pasajeros abierto al público.

Su expansión internacional apenas comienza, y es ahí donde encaja el anuncio con Toyota. Japón y Reino Unido serían sus primeros mercados fuera de Estados Unidos, y ambos comparten una particularidad técnica: la conducción por la izquierda, que exige vehículos con volante a la derecha y una validación adicional del sistema de percepción y decisión en condiciones de circulación invertidas.

Robotaxi Jaguar I-PACE de Waymo circulando por una intersección urbana
Un robotaxi de Waymo circulando por una intersección urbana. El vehículo percibe su entorno con cámaras, lidar y radares, y toma las decisiones de conducción sin conductor humano.

¿Cómo funciona un robotaxi?

Un robotaxi es un vehículo de transporte de pasajeros que opera sin conductor humano a bordo. El usuario solicita el viaje desde una aplicación, el vehículo llega al punto de recogida, la persona se acomoda y el automóvil completa el trayecto por cuenta propia: acelera, frena, gira, cede el paso, se detiene ante semáforos y peatones, y estaciona al final del recorrido.

Para lograrlo, el vehículo combina varios tipos de sensores. Las cámaras leen señales de tránsito, semáforos y marcas viales. El lidar, un sensor láser, construye un mapa tridimensional del entorno en tiempo real, midiendo distancias con precisión incluso de noche. Los radares detectan objetos en movimiento y estiman su velocidad, útiles sobre todo en condiciones de lluvia o niebla donde las cámaras pierden rendimiento. Toda esa información se fusiona en una computadora de a bordo que ejecuta el software de conducción, el verdadero cerebro del sistema.

En la clasificación internacional de la SAE, la sociedad de ingenieros automotrices que define los niveles de automatización, un robotaxi de este tipo corresponde al nivel 4: conducción altamente automatizada, capaz de operar sin intervención humana dentro de un área geográfica y unas condiciones determinadas, llamadas dominio operacional de diseño. Fuera de ese dominio, el vehículo no se despliega o se detiene de forma segura. Es distinto del nivel 2 de los asistentes de conducción que venden muchas marcas hoy, donde la responsabilidad sigue siendo del conductor humano en todo momento.

La operación, además, no es solo el vehículo. Detrás hay centros de soporte remoto que asisten a los coches cuando enfrentan situaciones inusuales, equipos de mantenimiento y limpieza de la flota, actualizaciones constantes de software y mapas de alta definición de las zonas de operación. El robotaxi es, en realidad, la punta visible de un sistema logístico y tecnológico mucho más amplio.

¿Qué papel juega Londres en esta historia?

Reino Unido es el otro destino explícito del acuerdo, y allí Waymo ya tiene presencia sobre el terreno. La compañía lleva meses probando sus Jaguar I-PACE autónomos en las calles de Londres, una de las ciudades más exigentes del mundo para cualquier sistema de conducción: calles estrechas y antiguas, rotondas complejas, tráfico denso, ciclistas por todas partes y una normativa estricta.

El plan de Waymo es lanzar un servicio de robotaxis en Londres una vez reciba los permisos necesarios de las autoridades británicas. Ese trámite regulatorio es la pieza que falta, y el anuncio con Toyota indica que la compañía ya está asegurando el suministro de vehículos adecuados para ese mercado mientras espera la luz verde legal. El bZ4X con volante a la derecha fabricado en Takaoka encaja exactamente en esa necesidad.

Para Reino Unido, la llegada de un operador de robotaxis también es un asunto de política industrial. El país ha querido posicionarse como un destino favorable para las pruebas de vehículos autónomos, y la presencia de Waymo en Londres es de momento el proyecto más visible de esa apuesta.

¿Qué significa este acuerdo para Toyota?

Para Toyota, el acuerdo tiene una lectura doble. En lo inmediato, es un contrato de suministro: fabricar vehículos eléctricos para la flota de Waymo es volumen de producción para su planta de Takaoka y una vitrina tecnológica para el bZ4X. En lo estratégico, es una puerta a la tecnología de conducción autónoma más probada del mercado, sin haber tenido que desarrollar toda la pila de sensores y software por cuenta propia.

Las dos compañías dejaron dicho que seguirán explorando la posibilidad de llevar la tecnología de Waymo a vehículos Toyota de propiedad personal, es decir, a los automóviles que la gente compra para su uso diario. Ese sería un salto de naturaleza: de la flota cerrada y controlada del robotaxi al coche particular circulando por cualquier parte. No hay fechas ni compromisos concretos sobre ese frente, pero la intención quedó registrada en el anuncio.

También anunciaron iniciativas futuras que aprovecharían lo aprendido en las operaciones reales de Waymo para mejorar la seguridad de otros usuarios de la vía. Hiroki Nakajima, vicepresidente ejecutivo y miembro de la junta de Toyota, lo planteó así en el comunicado: “Esta colaboración ayudará a escalar esa tecnología y a llevarla a clientes en Japón y más allá, a través del servicio de transporte de Waymo y, en paralelo, Toyota seguirá explorando cómo la integración de los vehículos con la infraestructura de tráfico puede hacer que esas vías sean aún más seguras”.

La mención a la integración con la infraestructura es significativa. Toyota ha trabajado durante años en sistemas de comunicación entre vehículos y entre el vehículo y la vía, un campo conocido como V2X. Si los datos de operación de Waymo se cruzan con esa línea de trabajo, el acuerdo podría rendir frutos en seguridad vial que vayan más allá de los propios robotaxis.

¿Qué es exactamente el Waymo Driver?

El Waymo Driver es el nombre que la compañía da a su sistema completo de conducción autónoma. No es un solo dispositivo, sino la combinación de hardware y software que reemplaza al conductor humano: un conjunto de cámaras, sensores lidar y radares montados en la carrocería, una computadora central que procesa la información en tiempo real y el software que toma las decisiones de conducción, desde planear la ruta hasta reaccionar ante un peatón que cruza de improviso.

Un principio clave de su diseño es la redundancia. Los sistemas críticos, como la dirección, los frenos y la alimentación eléctrica del equipo de cómputo, tienen respaldos que permiten al vehículo detenerse de forma segura incluso si uno de ellos falla. Los distintos tipos de sensores también se respaldan entre sí: lo que una cámara no distingue con poca luz lo mide el lidar, y lo que el lidar no clasifica lo complementa el radar.

La integración directa en la línea de producción de Takaoka es relevante precisamente por esto. Montar el sistema en fábrica, en lugar de adaptar vehículos ya construidos, permite una instalación más limpia y consistente de sensores y cableado, y simplifica el control de calidad de cada unidad que salga destinada a la flota.

¿Qué riesgos y críticas enfrentan los robotaxis?

Ninguna cobertura honesta de esta industria puede omitir sus zonas de tensión. La primera es la seguridad percibida: cada incidente que involucra a un vehículo autónomo, aunque sea menor, recibe una atención mediática enorme y erosiona la confianza del público, mientras que los miles de viajes diarios sin novedad no generan titulares. Esa asimetría hace que el debate público sobre la seguridad de los robotaxis sea más emocional que estadístico, sin que eso invalide la necesidad de escrutinio.

La segunda es la regulación. Los permisos se otorgan ciudad por ciudad y país por país, con criterios muy distintos, y pueden ser revisados o suspendidos si las autoridades detectan problemas. La industria ya ha visto cómo competidores de Waymo han enfrentado suspensiones y retiros regulatorios tras incidentes graves, un recordatorio de que la licencia social y legal para operar se gana todos los días.

La tercera es el empleo. Los robotaxis apuntan directamente al trabajo de millones de conductores de servicios de transporte en el mundo, y los sindicatos y autoridades laborales de varios países ya lo han puesto sobre la mesa. Es un debate legítimo que acompañará toda la expansión internacional de estos servicios, incluidos los planes en Japón y Reino Unido.

Varios robotaxis Zeekr de Waymo estacionados en el depósito de Bayshore
Robotaxis Zeekr de Waymo en el depósito de Bayshore. La compañía ya suma distintos modelos a su flota; el bZ4X fabricado por Toyota será el próximo en incorporarse.

¿Cómo llegó la alianza hasta este punto?

El anuncio de octubre de 2026 no apareció de la nada. Toyota y Waymo firmaron en abril de 2025, hace 18 meses, un acuerdo preliminar para explorar el desarrollo y el despliegue de una plataforma de vehículo autónomo. Aquel pacto era deliberadamente amplio, con un lenguaje abierto que dejaba margen para que la relación tomara distintas formas, o ninguna.

Desde entonces, la industria observaba con atención. Los acuerdos exploratorios entre fabricantes y empresas tecnológicas son frecuentes y muchos no pasan del comunicado inicial. Este sí avanzó: primero se conoció que las conversaciones seguían activas y ahora se concreta en un modelo específico, el bZ4X, una fábrica específica, Takaoka, y dos mercados específicos, Japón y Reino Unido. El paso de la intención al programa concreto es la noticia de fondo.

El ritmo refleja además una transformación más amplia de la industria. Los grandes fabricantes, que hace una década intentaban desarrollar cada tecnología en solitario, cada vez más se alían con especialistas: baterías con unos, software con otros, conducción autónoma con quien ya la probó en millones de kilómetros reales. Toyota, históricamente celosa de su independencia tecnológica, muestra con este acuerdo una pragmática apertura a combinar su fortaleza, fabricar vehículos confiables a gran escala, con la fortaleza de un socio distinto.

¿Cómo va la conducción autónoma en el mundo?

El sector vive un momento de maduración desigual. Por un lado, los robotaxis dejaron de ser una promesa de laboratorio: hay servicios comerciales operando todos los días, con pasajeros reales que pagan viajes reales sin conductor. Waymo es la referencia de ese grupo, y otros actores, sobre todo en China, operan programas similares en varias ciudades del país asiático.

Por otro lado, la expansión es más lenta y costosa de lo que los pronósticos optimistas de hace unos años anticipaban. Cada ciudad nueva exige meses de mapeo, pruebas, permisos y adaptación a las particularidades locales del tráfico. La tecnología funciona, pero escalarla ciudad por ciudad y país por país es un proceso industrial y regulatorio, no solo tecnológico. Los accidentes, aunque estadísticamente infrecuentes, reciben enorme atención pública y pueden frenar la apertura de nuevos mercados.

En ese contexto, el acuerdo Waymo-Toyota se lee como una señal de que la fase de despliegue internacional comienza en serio. Que el mayor fabricante del mundo ponga una de sus plantas a producir robotaxis de serie para un operador tecnológico es un indicador de confianza industrial que va más allá del anuncio en sí.

¿Por qué Japón es un terreno especial para los robotaxis?

Japón no es un mercado más en la lista. El país enfrenta desde hace años un envejecimiento acelerado de su población y una escasez creciente de conductores profesionales, un problema especialmente visible en el transporte público y los taxis de las zonas rurales, donde muchas rutas dejan de ser rentables y los adultos mayores pierden opciones de movilidad. Ese contexto explica por qué el gobierno japonés ha abierto progresivamente la puerta a las pruebas de conducción autónoma y por qué un servicio de robotaxis tiene allí un argumento de utilidad pública, no solo de negocio.

Al mismo tiempo, Japón es un entorno técnico exigente: ciudades densas, señalización en japonés, normas de tránsito propias, conducción por la izquierda y una cultura de precisión en el servicio que no admite improvisaciones. Superar esa prueba daría a Waymo una credencial difícil de igualar: si el sistema funciona en Tokio, el argumento para llevarlo a otras capitales del mundo queda fortalecido.

Para Toyota, además, el proyecto se desarrolla en casa. Tener la primera fase de pruebas en su propio mercado le permite seguir de cerca el comportamiento de los vehículos que salen de su planta y alimentar con esa experiencia sus propios programas de seguridad y automatización.

¿Y en Colombia hay robotaxis?

Las fuentes consultadas sobre este acuerdo no anuncian un despliegue del proyecto en Colombia. En septiembre de 2026 se presentó en la Cámara de Representantes el proyecto de Ley de Conducción Automatizada Segura, que busca establecer el marco para la prueba, autorización y circulación segura de vehículos con sistemas de conducción automatizada en vías del territorio nacional. La pregunta, natural al leer una noticia como esta, tiene una respuesta clara hoy: se trata de una tendencia internacional que vale la pena seguir, no de un servicio que vaya a llegar mañana a Bogotá o Medellín.

Que el proyecto no tenga un despliegue anunciado en el país no significa que la noticia sea ajena. Colombia es un mercado donde Toyota tiene una presencia comercial importante, y las decisiones de la marca sobre electrificación y tecnología terminan reflejándose, con el tiempo, en el portafolio que llega a los concesionarios del país. Además, el debate sobre cómo regular la conducción autónoma tarde o temprano llegará a América Latina, y conocer cómo se está resolviendo en Japón o Reino Unido sirve de referencia para cuando esa discusión sea local.

Mientras tanto, lo que sí existe en Colombia es un ecosistema creciente de vehículos eléctricos e híbridos, muchos de ellos de Toyota, y asistentes de conducción de nivel 2 en modelos de gama media y alta. Son tecnologías distintas a un robotaxi, pero forman parte del mismo camino de automatización progresiva del automóvil.

¿Qué sigue ahora?

El cronograma público tiene dos hitos cercanos. El primero es el inicio de las pruebas de los bZ4X autónomos en Japón durante el próximo año, una etapa que servirá para validar el vehículo en condiciones reales de tráfico japonés antes de cualquier apertura comercial. El segundo es la obtención de los permisos en Reino Unido, el trámite que separa a Waymo de lanzar su servicio en Londres.

En paralelo quedan las preguntas de mediano plazo: si la tecnología de Waymo llegará efectivamente a Toyotas de uso personal, cómo avanzarán las iniciativas de seguridad vial anunciadas y qué otros mercados de volante a la derecha podrían sumarse después de Japón y Reino Unido. Australia y otros países de Asia-Pacífico son candidatos naturales si el programa cumple sus primeras metas.

Lo que ya quedó claro el 30 de octubre es que la carrera de los robotaxis entró a una etapa nueva: la de las alianzas industriales serias entre quienes dominan el software y quienes dominan la fabricación. Y esa etapa, más que los prototipos llamativos, es la que determina qué tecnologías terminan llegando a la calle.

Video: así se mueven los robotaxis de Waymo

Este video oficial de Waymo muestra cómo funciona su servicio de robotaxis y su tecnología de conducción autónoma. Es material de la compañía presentado con fines informativos sobre la tecnología descrita en este artículo.

Referencias y créditos

Korosec, K. (30 de octubre de 2026). Waymo taps Toyota to supply robotaxis for Japan and the UK. TechCrunch. https://techcrunch.com/2026/10/30/waymos-next-robotaxi-will-be-a-toyota-bz4x-destined-for-japan-and-the-uk/ (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

Toyota Motor Corporation. (30 de octubre de 2026). Toyota and Waymo expand partnership to bring autonomous mobility to Japan and beyond. Toyota Global Newsroom. https://global.toyota/en/newsroom/corporate/44960881.html (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

Fotografía destacada (Toyota bZ4X 2026, el modelo que se convertirá en robotaxi de Waymo): Migl, A. 2026 Toyota bZ4X [Fotografía]. Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:2026_Toyota_bZ4X_IMG_8455.jpg (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

Fotografía del Jaguar I-PACE de Waymo en San Francisco: Dllu. Waymo Jaguar I-Pace in San Francisco 2023 [Fotografía]. Wikimedia Commons, licencia CC BY 4.0. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Waymo_Jaguar_I-Pace_in_San_Francisco_2023_dllu.jpg (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

Fotografía de los robotaxis Zeekr en el depósito de Bayshore: Dllu. Waymo Zeekr Vehicle at Bayshore Depot front view [Fotografía]. Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Waymo_Zeekr_Vehicle_at_Bayshore_Depot_front_view_dllu.jpg (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

Fotografía del robotaxi de Waymo en una intersección urbana: Mliu92. Waymo robotaxis, San Francisco 2 [Fotografía]. Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Waymo_robotaxis,_San_Francisco_2.jpg (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

Cámara de Representantes de Colombia. (2026). Proyecto de Ley de Conducción Automatizada Segura. https://www.camara.gov.co/wp-content/uploads/2026/09/proyectos-ley/documentos/proyecto-36459/PL-CONDUCCION-AUTOMATIZADA-SEGURA-CON-FIRMA.pdf (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

Video (guía oficial de uso de la aplicación de Waymo One, el servicio de robotaxis descrito en este artículo): Waymo. Using the Waymo One app | Find your Waymo ride [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=dguiJe9JHZs (Consultado el 4 de noviembre de 2026)

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