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8 de cada 10 colombianos conectados ya usan inteligencia artificial: así lo revela el estudio de Google e Ipsos

Ocho de cada diez colombianos conectados ya utilizan herramientas de inteligencia artificial en su vida cotidiana. El dato, que hace un par de años habría sonado a exageración, hoy es el resultado central del Estudio de uso y adopción de IA en Colombia, una investigación realizada por Ipsos para Google y presentada esta semana por Edgardo Frías, director general de Google para la Región Andina, durante el congreso +CTG 2026 en Cartagena.

El estudio no solo confirma que la adopción de la inteligencia artificial en el país alcanzó niveles de masividad – el 83 % de los encuestados la usa y el 45 % la incorporó tanto a su vida profesional como personal – , sino que retrata una transformación más profunda: la forma en que los colombianos buscan información, comparan productos y toman decisiones de compra está cambiando de raíz. Y hay un matiz que le da el verdadero valor al resultado: pese al entusiasmo, los usuarios no se fían ciegamente. El 79 % exige enlaces visibles para verificar lo que la IA le responde.

Este artículo reúne las cifras completas del estudio, la metodología detrás de ellas, la comparación con otros países de la región y lo que todo esto significa para empresas, medios y usuarios en Colombia.

Cómo se hizo el estudio

Antes de las cifras, la metodología, porque de ella depende cuánto peso se le puede dar a cada número. La investigación fue realizada por la firma Ipsos por encargo de Google, entre el 28 de enero y el 4 de febrero de 2026. Se levantaron 1.000 entrevistas en línea a personas de entre 18 y 64 años, de diferentes niveles socioeconómicos y regiones de Colombia. Es importante leer los resultados con esa precisión: la muestra representa a los colombianos conectados – es decir, la población con acceso a internet – , no a la totalidad de los habitantes del país, una distinción relevante en una nación donde la brecha digital sigue siendo uno de los principales desafíos de política pública.

Los resultados fueron presentados por Edgardo Frías en el marco de +CTG 2026, el encuentro de la industria creativa, publicitaria y tecnológica que se realiza en Cartagena y que este año tuvo como concepto central “Tiempo de dicotomías”. La conferencia del ejecutivo llevó por título De la inspiración a la realidad: IA potenciando el lado humano, y en ella combinó los resultados del estudio de Ipsos con datos internos de Google y con un estudio global de McKinsey & Company sobre el estado de la adopción de IA en las organizaciones de marketing.

Fachada del Centro de Convenciones de Cartagena, en Getsemaní, sede del congreso +CTG 2026
El Centro de Convenciones de Cartagena, en Getsemaní, sede del congreso +CTG 2026 donde se presentó el estudio. Foto: Baiji, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.

Las cifras de adopción en Colombia

El hallazgo principal es la penetración: el 83 % de los colombianos conectados utiliza herramientas de inteligencia artificial. Pero el dato que quizás dice más sobre la madurez del fenómeno es otro: el 45 % ya las incorporó simultáneamente a su vida profesional y personal. La IA dejó de ser una curiosidad de oficina o un juguete de fin de semana; para casi la mitad de los usuarios es una capa transversal de su día a día.

El estudio también desmonta uno de los mitos más repetidos sobre la adopción de estas tecnologías: que la gente las usa por novedad. Los resultados muestran lo contrario. La adopción está anclada en utilidades concretas: velocidad, agilidad y la posibilidad de simplificar procesos complejos. En palabras de Frías, “en Google ponemos la inteligencia artificial al servicio de las personas, el talento y la creatividad. En Colombia, el 83 % de las personas ya utiliza herramientas de inteligencia artificial. Y esas herramientas son hoy día capacidades extendidas para comparar, investigar y tomar decisiones”.

Colombia, además, no es una excepción regional sino parte de una tendencia continental. En la misma presentación se revelaron los porcentajes de adopción de otros países medidos por el estudio, y el país aparece en la parte alta de la tabla:

PaísPoblación conectada que usa IA
Colombia83 %
Perú83 %
México82 %
Chile81 %
Argentina78 %

Que Colombia empate a Perú en el primer lugar de esta medición y supere a México, Chile y Argentina es un resultado que llamará la atención de más de un analista, acostumbrado a ver al país en posiciones rezagadas de los índices tecnológicos regionales. La lectura más sobria es que la democratización de los asistentes de IA gratuitos, su integración en el buscador y en el teléfono móvil, y la masividad del español como idioma soportado desde el primer día por los grandes modelos nivelaron una cancha que antes dependía del acceso a software costoso.

El dato detrás del dato: la IA ya es hábito, no experimento

El 45 % que usa inteligencia artificial tanto en el trabajo como en su vida personal merece una lectura detenida. En la adopción de cualquier tecnología hay un punto de inflexión en el que el uso deja de ser episódico – probar una herramienta una vez, por curiosidad – y se vuelve habitual, integrado a rutinas. Que casi uno de cada dos colombianos conectados haya cruzado ese umbral en ambos ámbitos a la vez indica que el país está pasando, o ya pasó, por ese punto de inflexión. Es un comportamiento distinto al de la adopción temprana de las redes sociales o del streaming, que crecieron primero en lo personal y solo después conquistaron lo laboral: la IA está entrando por las dos puertas al mismo tiempo, empujada en lo profesional por la presión de productividad y en lo personal por la gratuidad y la ubicuidad de los asistentes.

Esto también ayuda a entender por qué la presentación de Google eligió hablar de “dicotomías”, el concepto del +CTG de este año: la misma población que adopta masivamente exige verificar; la misma tecnología que acelera decisiones genera desconfianza saludable; y el mismo entusiasmo del 96 % de los directivos contrasta con organizaciones que no se transforman. El fenómeno no es lineal, y las cifras del estudio lo muestran en cada apartado.

La nueva forma de buscar: voz, cámara e imagen

Uno de los ejes centrales de la presentación fue la evolución de las búsquedas. El usuario colombiano ya no depende exclusivamente de escribir palabras clave en una caja de texto: cada vez más busca con la voz, con la cámara del teléfono o directamente con imágenes. Frías lo resumió así: “Cada búsqueda es el comienzo de una idea, un proyecto o una decisión de compra. La IA impulsa más búsquedas, de mayor calidad, acelerando el paso del descubrimiento a la decisión. Más allá del texto o las palabras clave, las preguntas de hoy también se hacen con voz, con tu cámara o a través de imágenes”.

La magnitud del cambio la ilustran datos internos de Google correspondientes a abril de 2025: en el mundo se realizan cerca de 20.000 millones de búsquedas visuales al mes, y una de cada cuatro tiene intención comercial. Es decir, apuntar la cámara a un objeto para saber qué es, dónde comprarlo y cuánto cuesta se convirtió en un comportamiento global masivo, y Colombia hace parte de él.

Para el lector esto tiene una traducción concreta: funciones como la búsqueda con imágenes, los resúmenes generados por IA en la parte superior de los resultados y los asistentes conversacionales dejaron de ser experimentos para volverse el punto de contacto habitual entre las personas y la información. El buscador deja de ser un índice de enlaces y pasa a comportarse cada vez más como un interlocutor que resume, compara y sugiere.

Interfaz de Gemini, el asistente de inteligencia artificial de Google, en su versión web de 2026
La interfaz de Gemini, el asistente de IA de Google, una de las herramientas que usan los colombianos encuestados. Imagen: Google, vía Wikimedia Commons, dominio público.

Qué es la búsqueda multimodal y por qué importa

Vale la pena detenerse en el concepto técnico detrás de esta transformación. Los ingenieros la llaman búsqueda multimodal: la capacidad de un mismo sistema para entender y combinar texto, voz e imágenes como entrada. En la práctica significa que el usuario ya no tiene que traducir su duda a palabras exactas. Puede señalar con la cámara una planta enferma, una pieza de repuesto o un mueble que vio en la calle; puede hablarle al teléfono como le hablaría a otra persona, con una pregunta larga y llena de contexto; o puede combinar una foto con una pregunta escrita para afinar el resultado. El sistema interpreta la intención, no solo los términos.

Este cambio tiene una consecuencia que suele pasar inadvertida: baja la barrera de entrada a la información. Las búsquedas clásicas premiaban a quien sabía formularlas bien; la búsqueda multimodal y conversacional premia a quien simplemente tiene una pregunta. En un país con niveles muy dispares de alfabetización digital, esa es una diferencia de inclusión, no solo de comodidad. Que el 83 % de los conectados ya use herramientas de IA sugiere que esta reducción de fricción está llegando mucho más allá de los públicos expertos.

Al mismo tiempo, la multimodalidad plantea exigencias nuevas para quienes producen información: una imagen sin descripción, un precio desactualizado o una ficha técnica mal estructurada no solo afectan la lectura humana, sino la capacidad de los sistemas de IA para representar correctamente un producto o un servicio en sus respuestas.

La IA como copiloto de compras

Si hay un terreno donde el estudio muestra un impacto directo en la economía cotidiana es el de las compras. El 85 % de los colombianos encuestados considera que las herramientas de IA hicieron más rápido y más sencillo su proceso de compra, y el 54 % asocia estas tecnologías con la posibilidad de obtener resúmenes automáticos que permiten evaluar las ventajas y desventajas de un producto antes de decidir. En Chile y Argentina ese último indicador llega al 57 %.

Detrás de esa cifra hay un cambio de hábito que los comercios ya están sintiendo: el consumidor colombiano llega a la tienda – física o virtual – habiendo consultado previamente a una IA qué comprar, a qué precio y con qué alternativas. La fase de comparación, que antes exigía abrir decenas de pestañas y leer reseñas dispersas, se condensa en una conversación. Esto redefine el recorrido del cliente: la “primera impresión” de una marca ya no ocurre en su página web, sino en la respuesta que un asistente de IA construye sobre ella a partir de toda la información disponible.

La paradoja de la confianza: adopción alta, verificación exigida

El hallazgo más interesante del estudio, y el que le da nombre a muchos titulares, es que la adopción masiva no significa credulidad. Los colombianos usan la IA intensivamente, pero mantienen una actitud de verificación que debería ser leída como una buena noticia para la calidad del ecosistema informativo.

Los números son claros: el 79 % de los encuestados prefiere respuestas que incluyan enlaces visibles para comprobar la información por sí mismo, y el 36 % identifica como requisito principal para confiar en una recomendación de IA la disponibilidad de un enlace directo al sitio oficial. La preferencia por la verificación es regional: en Chile también alcanza el 79 % y en Argentina y México sube al 80 %.

En otras palabras, el usuario latinoamericano – y el colombiano en particular – está desarrollando una relación madura con estas herramientas: las usa como punto de partida, no como verdad final. Quiere la velocidad del resumen automatizado, pero también la capacidad de auditar la fuente. Para un medio de comunicación, para una marca o para una entidad pública, la consecuencia es directa: la credibilidad y la presencia en fuentes primarias verificables importan más que nunca, porque son el eslabón que convierte una mención de la IA en confianza real del usuario.

Cómo verificar lo que la IA responde: una guía breve para el lector

El 79 % de los colombianos que pide enlaces visibles tiene la intuición correcta, y vale la pena convertirla en hábito concreto. Algunas prácticas sencillas que cualquier usuario puede aplicar hoy:

Primero, seguir siempre el enlace a la fuente. Una respuesta de IA es un resumen de segunda mano; la información de verdad está en el sitio original. Si la respuesta no incluye enlaces, hay que pedirlos expresamente o verificar por cuenta propia. Segundo, priorizar el sitio oficial cuando la decisión importa: para un precio, una fecha, una norma o un trámite, la fuente primaria – la marca, la entidad, el documento – es la única que cuenta, y es exactamente lo que el 36 % de los encuestados ya exige. Tercero, desconfiar de la precisión aparente: los asistentes responden con el mismo tono fluido tanto cuando aciertan como cuando se equivocan, de modo que la confianza no debe venir de la forma sino de la verificación. Y cuarto, cruzar las respuestas importantes con una segunda fuente, idealmente de naturaleza distinta: si la IA recomienda un producto, contrastar con reseñas, foros o la garantía publicada por el fabricante.

Estas prácticas no son desconfianza tecnofóbica; son la misma alfabetización mediática de siempre aplicada a una interfaz nueva. El estudio de Ipsos para Google sugiere que los colombianos ya las están interiorizando, y esa es probablemente la conclusión más saludable de todo el informe.

Entrada principal de la sede de Google en Dublín, Irlanda
Sede de Google en Dublín, Irlanda. La compañía presentó el estudio en Cartagena a través de su dirección para la Región Andina. Foto: OutreachPete, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY 2.0.

El desafío que queda del lado de las empresas

La presentación de Frías cerró con un contraste que resume el momento: los consumidores adoptaron la IA mucho más rápido que las organizaciones. Citando un estudio global de McKinsey & Company desarrollado en colaboración con Google y publicado en junio de 2026 – que encuestó a 521 profesionales y líderes de marketing en el mundo – , el 96 % de los directores de marketing se declara entusiasmado con el potencial de la inteligencia artificial. Sin embargo, menos de un tercio de las organizaciones está reestructurando realmente sus equipos y procesos de trabajo para aprovecharla como motor de crecimiento.

Esa brecha entre el entusiasmo declarado y la transformación efectiva es, para la industria, la verdadera tarea pendiente: pasar de la experimentación aislada – un piloto aquí, un chatbot allá – a la integración de la IA en la estrategia, los procesos y la toma de decisiones de negocio. Mientras tanto, el consumidor colombiano ya cruzó ese puente: busca con la cámara, compara con resúmenes automáticos y decide con la IA al lado.

Lo que esto exige a las marcas y a los medios

Para las organizaciones colombianas, las cifras del estudio se traducen en una lista de tareas bastante concreta. Si el 85 % de los consumidores dice que la IA le hizo más rápida la compra y el 54 % espera resúmenes comparativos automáticos, entonces la información que una empresa publica sobre sus productos – precios, fichas técnicas, disponibilidad, políticas de garantía y devolución – tiene que estar completa, actualizada y estructurada de forma legible para las máquinas, no solo atractiva para las personas. La página oficial se convierte en la fuente que alimenta (o desmiente) lo que los asistentes dicen de la marca.

Para los medios y los creadores de contenido la lección es paralela: en un ecosistema donde el primer contacto con la información es cada vez más una respuesta sintetizada, la diferenciación está en ser una fuente verificable, con datos propios, contexto y criterio editorial. El comportamiento que el estudio documenta – usar la IA como punto de partida y verificar en el enlace – premia exactamente ese tipo de periodismo.

Qué significa todo esto para Colombia

Tres conclusiones prácticas se desprenden del estudio. La primera es que la conversación sobre IA en Colombia dejó de ser una conversación sobre el futuro: con un 83 % de adopción entre la población conectada, cualquier estrategia digital – de un banco, una tienda, una universidad o una alcaldía – que no considere cómo sus usuarios interactúan con estos asistentes está mirando el país de hace tres años. La segunda es que la confianza se construye con transparencia: el 79 % que exige enlaces visibles está pidiendo, en el fondo, que la IA sea una puerta de entrada a las fuentes y no una caja negra. Y la tercera es que la brecha a cerrar ya no es solo de acceso, sino de capacidades: la formación en el uso crítico de estas herramientas se vuelve tan importante como la conectividad misma, en un contexto donde – como también informó esta semana este medio – el Estado debate cómo llevar la infraestructura y la educación tecnológica a los territorios.

El estudio completo marca además un punto de referencia que será útil en los próximos años: si la medición se repite, Colombia tendrá una línea base de 2026 para evaluar si la adopción se consolida, si la verificación se mantiene y si las empresas logran cerrar la brecha con sus propios consumidores.

Habrá que seguir de cerca, además, el efecto de esta masificación sobre el mercado laboral y la educación. Si el 45 % de los conectados ya integra la IA a su rutina profesional, las habilidades para usarla con criterio – formular buenas preguntas, verificar respuestas, proteger datos sensibles – empiezan a funcionar como una competencia básica del trabajo moderno, comparable a lo que fue saber manejar una hoja de cálculo hace dos décadas. Ahí, otra vez, la brecha no es de acceso sino de formación, y cerrarla es una tarea compartida entre el Estado, las empresas y la academia.

Video: así busca la gente con IA

Video oficial de Google sobre el Modo IA del buscador (canal Google España).

Una última mirada de contexto. Que esta radiografía se haya presentado en Cartagena, en el congreso más importante de la industria creativa y publicitaria del país, y no en un evento técnico cerrado, dice algo sobre el momento: la IA dejó de ser un tema de ingenieros para volverse un tema de sala de juntas, de aula de clase y de mesa de trabajo cotidiana. Los próximos meses mostrarán si las organizaciones colombianas reaccionan a la velocidad que sus propios clientes ya marcaron.

Fuentes

Produ. (2026, 29 de octubre). Google en +CTG 2026: 83 % de los colombianos ya utiliza IA, pero 79 % quiere verificar sus respuestas. https://www.produ.com/mercadeo/noticias/google-en-ctg-2026-83-de-los-colombianos-ya-utiliza-ia-pero-79-quiere-verificar-sus-respuestas/

Publimetro Colombia. (2026, 30 de octubre). Estudio de Google revela que 8 de cada 10 colombianos ya usan IA para buscar información. https://www.publimetro.co/tecnologia/2026/10/30/estudio-de-google-revela-que-8-de-cada-10-colombianos-ya-usan-ia-para-buscar-informacion/

Pulzo. (2026). Ocho de cada diez colombianos conectados usan inteligencia artificial. https://www.pulzo.com/tecnologia/ocho-cada-diez-colombianos-conectados-usan-inteligencia-artificial-PP5343309

Google España [Canal de YouTube]. Modo IA te trae una nueva forma de buscar [Video]. https://www.youtube.com/watch?v=ADLZj0WqqlE

Nota editorial: el Estudio de uso y adopción de IA en Colombia fue realizado por Ipsos para Google (28 de enero a 4 de febrero de 2026; 1.000 entrevistas en línea a personas de 18 a 64 años) y presentado en el congreso +CTG 2026 de Cartagena. Al cierre de esta edición no se había publicado un informe de acceso público con el detalle completo; las cifras citadas provienen de la presentación oficial del director general de Google para la Región Andina, reportada por los medios relacionados.

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