Tecnología

El Gobierno frena la fibra por los ríos y replantea la conectividad de la Amazonía: así cambia el plan que prometía conectar a 200.000 personas

Imagen destacada: Atardecer en una calle de Leticia, Amazonas, el 21 de febrero de 2024. Foto: Ridiculopathy, Wikimedia Commons, CC0. Es una imagen de contexto del lugar, no una fotografía de fibra óptica ni del proyecto anunciado.

La conectividad de la Amazonía colombiana acaba de cambiar de rumbo. Según los reportes del encuentro en Leticia, el Gobierno mantendrá el objetivo de conectividad regional con otra estrategia, después de la cancelación de la licitación de fibra por los ríos Putumayo y Amazonas informada en agosto. El presupuesto estimado de ese proyecto heredado había subido cerca del 67 % en un año. La nueva orientación busca aprovechar la infraestructura de Brasil, trabajar con operadores privados y empezar por soluciones concretas en la capital del Amazonas. Conviene separar dos decisiones: El Tiempo informó el 18 de agosto la cancelación definitiva de la licitación FTIC-LP-001-2026; TeleSemana e IFM Noticias recogen en noviembre la continuidad del objetivo de conectividad con otro enfoque. Mantener ese objetivo no reactiva automáticamente la licitación cancelada. Pero es un replanteo que dice mucho sobre cómo se hacen, se encarecen y se corrigen los grandes proyectos digitales del país. Esta es la historia completa: qué se prometió, por qué se frenó, qué viene ahora y qué está en juego para una de las regiones más desconectadas de Colombia.

La promesa original: 1.600 kilómetros de fibra por la selva

Río Amazonas en el recorrido Iquitos-Leticia, fotografía de archivo del 19 de diciembre de 2013. Contexto geográfico, no documenta el trazado de fibra ni obras del proyecto.
Río Amazonas en el recorrido Iquitos-Leticia, fotografiado el 19 de diciembre de 2013. Imagen de contexto geográfico; no documenta el trazado técnico de la fibra subfluvial ni obras del proyecto. Foto: M M from Switzerland. Fuente original en Wikimedia Commons. Licencia: CC BY-SA 2.0. Esta adaptación se distribuye con la misma licencia.

Para entender el giro hay que volver a la apuesta inicial. Hace un año, en el último tramo del gobierno anterior, se anunció un plan ambicioso: desplegar más de 1.600 kilómetros de red de fibra óptica para conectar a más de 200.000 habitantes de la Amazonía, con una inversión superior a 175 millones de dólares financiada conjuntamente por la Nación y el Fondo Único TIC. El diseño contemplaba tender fibra subfluvial y ribereña por los ríos Putumayo y Amazonas, y aspiraba además a interconectarse con las infovías que Brasil despliega en su lado de la selva, una apuesta binacional que ya acreditaba dos años de trabajo conjunto.

La lógica era poderosa. La fibra óptica, que transmite datos mediante pulsos de luz, puede aportar alta capacidad al transporte de datos, aunque su conveniencia depende del trayecto, la demanda, el costo y el mantenimiento frente a las alternativas, y llevarla por los ríos era una solución ingeniosa para una región donde no hay carreteras que sigan o valles que acompañen el tendido. El río como autopista de datos: la imagen era tan buena como el diagnóstico que la inspiraba, y el proyecto llegó a acreditar dos años de trabajo conjunto con Brasil antes de que los números se voltearan en su contra. En la Amazonía colombiana, la conectividad no es un lujo de streaming sino la llave de la educación, la salud, la banca y la participación económica de cientos de comunidades.

El costo que se disparó: de 683.000 millones a 1,14 billones

Resumen del noticiero 90 Segundos sobre el freno al proyecto de fibra óptica para la Amazonía. Video: 90 Segundos Noticias, YouTube.

El problema apareció en los números. Según el MinTIC, el costo del proyecto pasó de 683.000 millones de pesos en 2025 a más de 1,14 billones en 2026: un incremento cercano al 67 % en apenas un año. A ese salto se sumaron, según la cartera, severos riesgos técnicos, ambientales y financieros. El Tiempo informó la cancelación del proceso el 18 de agosto. El nuevo anuncio es de comienzos de noviembre, menos de tres meses después; no debe leerse como una suspensión ordenada por primera vez esta semana.

Tender fibra en la selva es, en efecto, una de las obras de infraestructura digital más difíciles que existen. Los cables subfluviales deben soportar caudales, sedimentos y dragados; el acceso para instalarlos y mantenerlos es remoto y caro; y cada falla exige logísticas que en otras regiones serían triviales y allí son expediciones. Que un proyecto así se encarezca no sorprende a nadie del sector; que se encarezca dos tercios en un año es lo que convierte la revisión en una discusión legítima de política pública y no solo en un ajuste contable.

Los reportes de noviembre recogen la expresión «no se cancela» al hablar de la conectividad amazónica, que se perseguirá con alternativas. Esa declaración política sobre el objetivo regional debe distinguirse de la cancelación del proceso contractual de agosto. La distinción importa porque la promesa de fondo sigue en pie, y porque la región lleva demasiadas décadas acumulando promesas incumplidas como para que el vocabulario oficial se convierta en un asunto menor.

El nuevo plan: Leticia primero, Brasil como socio y los privados adentro

Leticia y Tabatinga junto al río Amazonas en una imagen satelital en falso color del 3 de julio de 2018. Contexto geográfico, no un mapa del trazado aprobado de una red.
Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil), junto al río Amazonas, en una imagen satelital en falso color del 3 de julio de 2018. Contexto geográfico de las ciudades fronterizas: no es un mapa del trazado aprobado de una red ni representa obras ejecutadas. Foto: Oton Barros (DSR/OBT/INPE). Fuente original en Wikimedia Commons. Licencia: CC BY-SA 2.0. Esta adaptación se distribuye con la misma licencia.

El replanteo, anunciado por el presidente Abelardo de la Espriella en el marco del Encuentro Regional Amazonía, tiene tres patas claras. La primera es Leticia. El Gobierno formalizó con Internexa la operación de un nodo y un anillo metropolitano de fibra óptica en la capital del Amazonas, un circuito cerrado que distribuye la conexión dentro de la ciudad, junto con su interconexión con Tabatinga, en Brasil. Con esa infraestructura se prevé llevar banda ancha a más de 3.000 hogares de estratos 1 y 2.

La segunda pata es la binacional. La interconexión con Brasil no es improvisada: tiene como antecedente el memorando de entendimiento firmado por los dos países en 2024 y el acuerdo entre la estatal brasileña Telebras e Internexa para llevar fibra desde Tabatinga hasta Leticia. La cercanía entre Leticia y Tabatinga explica el interés de esa interconexión. Los reportes citados describen el enlace con Brasil, pero no acreditan un puente peatonal ni una distancia de 800 kilómetros que permita comparar por sí sola el costo de todas las rutas alternativas. La elección técnica requiere estudiar capacidad, redundancia, operación y mantenimiento.

La tercera pata son los operadores privados. Claro, cuya infraestructura en Leticia mencionan los reportes del anuncio, participará en un piloto de realidad aumentada sobre esa red aplicado a educación, salud y productividad local. Tigo encenderá servicio móvil y cobertura digital en la comunidad indígena de San Martín. Y el acuerdo tecnológico que agrupa a Claro, Tigo e Internexa se presenta en esas notas con respaldo de la CAF, el BID y la Unión Europea para coordinar inversiones. Eso no prueba que existan préstamos aprobados, contratos firmados o desembolsos para cada componente; esos instrumentos y sus montos deben verificarse por separado.

Por qué la Amazonía es el reto más difícil de la conectividad colombiana

Conectar la Amazonía no es conectar otra región más con peor clima. Es enfrentar, simultáneamente, todos los obstáculos que la infraestructura digital puede tener: distancias de cientos de kilómetros sin una sola carretera, comunidades dispersas a las que solo se llega por agua o por aire, selva que exige permisos ambientales rigurosos (y con razón), energía eléctrica intermitente fuera de las capitales y economías locales que no sostienen tarifas de mercado. Cada uno de esos factores encarece el proyecto; juntos, explican por qué la región sigue siendo la frontera final de la conectividad nacional y por qué las soluciones que funcionan en el interior del país no se pueden simplemente copiar y pegar en Leticia o Puerto Carreño.

Esa complejidad también explica la tentación permanente de los atajos: anunciar el cable total, la cobertura total, el salto definitivo. La historia reciente sugiere que el camino real es menos fotogénico y más escalonado: nodos urbanos primero, interconexiones inteligentes con la infraestructura vecina, tecnologías mixtas para la dispersión rural y mantenimiento presupuestado desde el día uno. El replanteo anunciado esta semana se parece más a ese camino que la fibra fluvial original, y esa es su mejor carta de presentación ante una región escéptica. Su examen será la ejecución, medida en hogares conectados y no en anuncios.

Qué cambia la conectividad en una comunidad amazónica

Para quien vive conectado a tiempo completo, es fácil olvidar lo que una señal estable habilita en un lugar donde no existía. Un estudiante que puede presentar exámenes y consultar bibliotecas sin viajar días en lancha. Un centro de salud que puede teleorientar una urgencia con especialistas que están a mil kilómetros. Un artesano o una comunidad indígena que puede vender, cobrar y contar su propia historia sin intermediarios. Una alcaldía que puede tramitar ante el Estado sin depender de una oficina física lejana. La conectividad en la Amazonía no es velocidad de descarga; es ciudadanía efectiva, y esa es la razón de peso por la que los sobrecostos y los frenazos del proyecto no son un asunto de ingenieros solamente.

Por eso los anuncios con números de hogares, como los más de 3.000 de Leticia en el nuevo plan, importan tanto: son la traducción medible de una promesa abstracta. La meta de más de tres mil hogares permitiría medir un resultado, pero no acredita que esas familias ya reciban servicio. La operación de una red troncal y la conexión de cada vivienda son etapas distintas. Multiplicar el acceso por toda la región sigue pendiente de fechas, última milla, condiciones del servicio y entregas comprobables.

Hay, además, una dimensión que suele quedar fuera de los debates de infraestructura: la cultural. La Amazonía es el hogar de decenas de pueblos indígenas con idiomas, saberes y formas propias de relacionarse con el mundo. Una conectividad bien diseñada no llega a sustituir eso, sino a darle nuevas herramientas: registros audiovisuales de lenguas en riesgo, plataformas de educación propia, canales para que las comunidades narren su territorio con su voz. Que el plan nuevo incluya desde el inicio a una comunidad como San Martín es un indicio de que esa dimensión está sobre la mesa; su seguimiento dirá si el indicio se convierte en práctica.

El contexto que obliga a mirar la región con lupa

El anuncio llega en un momento incómodo para la política de conectividad colombiana. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida de 2025 del DANE, el 56,9 % de los hogares en centros poblados y rural disperso declaró acceso a internet fijo o móvil: algo más de cuatro de cada diez no lo declaró. No es una medición exclusiva de la Amazonía ni de calidad o continuidad del servicio. Por su parte, IFM Noticias reseña una auditoría de agosto de la Contraloría General sobre la política de conectividad del MinTIC y del Fondo Único TIC entre 2018 y 2026 concluyó que no se logró demostrar un acceso efectivo y sostenible, con un rezago consolidado del 54 % en los proyectos analizados.

Esos dos datos cambian el encuadre del debate por completo, y conviene detenerse en ellos.

El primero habla de la brecha presente: el DANE sitúa el acceso en 78,8 % de los hogares de cabecera, frente al 56,9 % de centros poblados y rural disperso. Ninguna cifra equivale a universalidad. Esos porcentajes por área tampoco autorizan a concluir que casi toda persona desconectada sea rural o pobre; para eso harían falta conteos y cruces adicionales. El segundo habla de la brecha de gestión: una auditoría que examina ocho años de política pública y no encuentra cómo demostrar acceso efectivo y sostenible no está describiendo mala suerte, está describiendo un problema de diseño institucional que ningún anuncio nuevo resuelve por sí solo.

Con ese telón de fondo, el replanteo amazónico se juega doble: tiene que funcionar como infraestructura y tiene que funcionar como señal de que la política de conectividad aprendió de la auditoría. Los hitos concretos de Leticia son la primera oportunidad de demostrar ambas cosas a la vez. La discusión ya no es solo si la fibra por los ríos era el mejor diseño técnico, sino si el país tiene la capacidad institucional de ejecutar cualquier diseño en la Amazonía. El historial pesa: proyectos anunciados con bombos, plazos que se estiran, coberturas que existen en el papel y comunidades que siguen marcando sus calendarios por la señal que aparece y desaparece.

A escala nacional, IFM Noticias atribuye al boletín del MinTIC, con corte a junio de 2026, unos 49,6 millones de accesos a internet móvil y 10,78 millones de conexiones fijas, cifras que muestran un país urbano cada vez más conectado. Pero el mismo boletín registra que apenas el 15,06 % de los municipios contaba con cobertura 5G. La brecha no es un detalle del mercado: es la frontera entre dos Colombias digitales, y la Amazonía está del lado equivocado.

Las tecnologías que disputan el hueco

La fibra frenada deja una pregunta técnica abierta: con qué se conecta, mientras tanto, la inmensa geografía que el cable no alcanza. El menú del sector es conocido y el replanteo lo refleja: fibra donde la densidad la justifica (de ahí el anillo de Leticia), redes móviles de cuarta y quinta generación para las capitales y sus alrededores (de ahí Claro y Tigo) y, para la dispersión profunda, soluciones inalámbricas y satelitales que han madurado mucho en los últimos años. Ninguna de esas tecnologías es la respuesta total; el error histórico ha sido presentar cada una como si lo fuera. La respuesta real es una arquitectura mixta, con criterios claros de costo por habitante conectado y con obligaciones de mantenimiento que sobrevivan a los cambios de gobierno.

El papel de los privados en el nuevo esquema apunta en esa dirección. Si el respaldo anunciado de la CAF, el BID y la Unión Europea se concreta en instrumentos de financiación o cooperación, habrá que revisar sus condiciones de trazabilidad y evaluación. La mención de esas entidades en una noticia no permite dar por firmado un esquema financiero. El alcance nacional de la auditoría reseñada no debe convertirse en un hallazgo específico sobre cada proyecto amazónico. Una evaluación externa podría aportar control, pero el respaldo anunciado todavía requiere instrumentos concretos y no sustituye la responsabilidad de ejecución.

Lo que el piloto de realidad aumentada puede y no puede prometer

Dentro del nuevo paquete, el anuncio que más curiosidad despierta es el piloto de realidad aumentada con 5G para educación, salud y productividad. La tecnología, que superpone información digital sobre el entorno físico a través de pantallas o gafas, exige exactamente lo que el 5G ofrece: alta velocidad y baja latencia. En teoría, un estudiante de Leticia podría explorar un laboratorio virtual, un médico local podría recibir asistencia visual remota de un especialista en Bogotá y un técnico podría reparar equipos con instrucciones flotando sobre la máquina real.

La cautela es obligada: un piloto es un piloto. Su valor está en demostrar qué funciona en condiciones amazónicas (energía intermitente, humedad, distancias, presupuestos de mantenimiento mínimos) antes de escalar. Si el piloto se diseña con metas medibles y se evalúa con honestidad, puede ser la semilla de algo grande. Si queda en demostración de feria, se sumará a la larga lista de tecnologías que visitaron la región y no se quedaron.

42 proyectos y 2,6 billones: la agenda grande que sigue pendiente

La conectividad es solo una pieza de una apuesta regional más amplia. El Departamento Nacional de Planeación presentó un portafolio preliminar de 42 proyectos por 2,6 billones de pesos para Amazonas, Guainía, Guaviare y Vaupés, varios de ellos todavía en fase de estudios y diseños. La cifra describe la escala de lo que la Amazonía necesita en infraestructura, y también la escala del riesgo: sin ejecución disciplinada, los portafolios preliminares tienen la costumbre de envejecer mal.

El replanteo de la conectividad será, en ese sentido, una prueba piloto de la propia agenda regional. Si el nodo de Internexa opera, si los 3.000 hogares de Leticia reciben su banda ancha, si San Martín enciende su señal y si el acuerdo con respaldo multilateral se firma y ejecuta, el Gobierno habrá demostrado que frenar y corregir puede ser una virtud. Si las soluciones rápidas se quedan a mitad de camino, la fibra frenada quedará como otra oportunidad desperdiciada con explicación técnica incluida.

Embarcadero de Leticia fotografiado el 23 de marzo de 2008. Contexto de movilidad fluvial, no obras ni infraestructura del plan de conectividad.
Embarcadero de Leticia, fotografiado el 23 de marzo de 2008. Imagen de contexto de la movilidad fluvial de la región, no de las obras ni de la infraestructura del plan de conectividad. Foto: Valter Campanato. Fuente original en Wikimedia Commons. Licencia: CC BY 3.0 br. Imagen adaptada por Niixer.

Preguntas frecuentes

¿Se frenó definitivamente la promesa de conectar a los 200.000 habitantes del plan original? No hay una respuesta oficial cerrada. El Gobierno sostiene que el objetivo de conectividad regional se mantiene y que la estrategia sustituta lo perseguirá por etapas; lo que no detallan las fuentes consultadas es un cronograma que establezca cómo y cuándo llegarán las soluciones a las zonas que el cable fluvial iba a cubrir.

¿Se canceló el proyecto de fibra óptica por los ríos de la Amazonía? El Tiempo informó en agosto la cancelación definitiva de la licitación FTIC-LP-001-2026, cuyo presupuesto estimado había pasado de 683.000 millones a cerca de 1,14 billones de pesos. Los reportes de noviembre mantienen el objetivo de conectar la región con alternativas, empezando por Leticia. No son la misma afirmación ni acreditan la reapertura de aquel proceso.

¿Qué se anunció para Leticia? Un nodo y un anillo metropolitano de fibra óptica operados con Internexa, interconexión con Tabatinga (Brasil) y banda ancha para más de 3.000 hogares de estratos 1 y 2, además de un piloto de realidad aumentada sobre la red 5G de Claro.

¿Por qué entra Brasil en el plan? Porque Leticia limita con Tabatinga y Brasil despliega sus propias infovías en la selva; la interconexión binacional ya tenía un memorando de 2024 y un acuerdo entre Telebras e Internexa, y plantea aprovechar infraestructura vecina. Las fuentes aquí citadas no ofrecen un estudio comparativo que permita certificar que sea la alternativa más viable en todos los escenarios.

¿Qué pasa con las comunidades fuera de Leticia? El anuncio inmediato menciona a la comunidad indígena de San Martín, donde Tigo encenderá servicio móvil. El resto de la región dependerá de cómo evolucione la estrategia sustituta y del portafolio regional de 42 proyectos del DNP.

Los hitos a vigilar en los próximos meses

Para que este replanteo no se quede en el anuncio, la ciudadanía y los medios tienen una lista corta y verificable de pendientes. Primero, la entrada en operación real del nodo y el anillo de Leticia con Internexa, con fechas y cifras de hogares efectivamente habilitados. Segundo, la formalización del acuerdo tecnológico con Claro, Tigo e Internexa y la identificación de los instrumentos, montos y condiciones del respaldo anunciado de la CAF, el BID y la Unión Europea, sin presuponer un desembolso ya aprobado. Tercero, el encendido del servicio móvil en San Martín y las condiciones en que llegue: cobertura real, sostenibilidad del servicio y participación de la comunidad en el diseño. Cuarto, el arranque y la evaluación del piloto de realidad aumentada, con resultados públicos. Y quinto, la definición de la estrategia sustituta para el resto de la región: qué tecnologías, qué cronograma y qué presupuesto reemplazarán a los 1.600 kilómetros de fibra fluvial que quedaron frenados.

Cada uno de esos hitos puede confirmarse o desmentirse con hechos, no con comunicados. Esa es la ventaja de que el plan nuevo esté construido con entregables concretos: también lo vuelve más fácil de auditar.

Una corrección que el país debería mirar de cerca

Hay una lectura generosa del anuncio y una lectura exigente, y ambas son válidas. La generosa: un gobierno que encuentra un proyecto con sobrecosto del 67 % y riesgos ambientales serios, lo frena y propone alternativas ejecutables, está haciendo lo que se supone que debe hacer la administración pública. La exigente: una región a la que se le prometió un salto de 1.600 kilómetros recibe ahora soluciones parciales para su capital, y la promesa grande queda en el limbo de las «alternativas viables» sin cronograma público detallado.

La verdad útil está entre las dos. La Amazonía no necesita que le prometan de nuevo; necesita que le entreguen. El nodo de Leticia, los hogares conectados, el encendido de San Martín y el piloto 5G son compromisos cuyo cumplimiento deberá documentarse; los reportes consultados no permiten fijar un plazo común de entrega de meses. Sobre ellos se medirá si este replanteo fue prudencia o fue eufemismo. Para los 200.000 amazónicos que la fibra original prometía conectar, esa medición no es retórica: es la diferencia entre seguir esperando y empezar a participar del país digital.

Referencias

  • 90 Segundos Noticias. (2026, noviembre). Gobierno de Abelardo cancela proyecto de fibra óptica para la Amazonía por $1,14 billones [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=lJnOfS5IC3M
  • El Tiempo. (2026). Ministra de las TIC cancela licitación de fibra óptica para la Amazonía por $1,14 billones: sobrecostos y fallas, las razones. Tecnosfera. https://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/ministra-de-las-tic-cancela-licitacion-de-fibra-optica-para-la-amazonia-por-1-14-billones-sobrecostos-y-fallas-las-razones-3579172
  • IFM Noticias. (2026, 6 de noviembre). Gobierno replanteó la conectividad de la Amazonía: frenó la fibra por los ríos y apuesta por Leticia. https://ifmnoticias.com/tecnologia/gobierno-replantea-la-conectividad-de-la-amazonia-frena-la-fibra-por-los-rios-y-/
  • Redacción Tecnología. (2026, 6 de noviembre). Gobierno redefine conectividad en Amazonía con alianzas privadas y enlace Brasil. The Intelligent. https://theintelligent.com.co/tecnologia/2026/gobierno-redefine-conectividad-en-amazonia-con-alianzas-privadas-y-enlace-brasil
  • Tellez Tejada, N. (2026, 5 de noviembre). Colombia continuará el plan de llevar conectividad a la Amazonía, aunque con modificaciones técnicas. TeleSemana. https://www.telesemana.com/blog/2026/11/05/colombia-continuara-el-plan-de-llevar-conectividad-a-la-amazonia-aunque-con-modificaciones-tecnicas/
  • DANE. (2026, 20 de abril). Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025. Boletín técnico, sección 1.3, Acceso a internet. https://www.dane.gov.co/files/operaciones/ECV/bol-ECV-2025.pdf
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